© Pepe Callejón. Haikú Dj.
Como amante de la lírica, pocas noticias me han emocionado tanto como la que nos trae Televisión Española para estas Navidades: el estreno de ARIA, locos por la ópera, un talent show que promete acercar el mundo de la ópera al gran público con respeto, calidad y emoción. Se trata de la primera adaptación internacional del formato neerlandés Aria, emitido con gran éxito en NPO1, y España se convierte así en pionera en dar este salto cultural.
El programa reunirá a diez cantantes que competirán en cuatro galas especiales, con la Franz Schubert Filharmonia dirigida por Tomàs Grau como acompañamiento en directo. No habrá decorados de cartón piedra ni artificios: lo que veremos será el proceso real de preparación de un cantante de ópera, con sus ensayos, frustraciones y conquistas. La presentación correrá a cargo de Ruth Lorenzo, con Juanjo Bona en el backstage, y el jurado estará formado por la soprano Isabel Rey, el tenor José Manuel Zapata y la directora de orquesta Virginia Martínez. En la gala final se sumará un juez secreto cuya identidad se revelará en directo, añadiendo un punto de intriga.
El estreno está previsto para el 24 de diciembre en La 1 de TVE, y las galas se emitirán durante la programación navideña. Es un gesto valiente de la televisión pública: apostar por la lírica en prime time, abrir las puertas de un arte que muchos consideran elitista y mostrarlo como lo que realmente es, una música viva, apasionada y capaz de conmover a cualquiera.
Como crítico y amante de la ópera, celebro esta llegada como un acontecimiento cultural de alta calidad. La televisión se convierte en escenario, la ópera se hace accesible sin perder su grandeza, y los espectadores tendrán la oportunidad de descubrir que detrás de cada aria hay un mundo de disciplina, emoción y belleza. ARIA, locos por la ópera no es solo un programa: es una invitación a dejarse seducir por la voz humana en su forma más sublime.
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